No solo de productividad vive el hombre

Es casi un lugar común atribuir el mayor impacto de la crisis en los países del Sur de la Eurozona a una productividad relativa claramente inferior que los países del nucleo central, cuya expresión paradigmática seria el mayor peso de la construcción y otros sectores  de baja productividad relativa en su actividad, al que se le añaden (y retroalimentan) los problemas del sistema financiero.

No seré yo quien enmiende ahora la tesis que la debilidad de nuestra industria y sectores de los servicios avanzados está en la base de nuestros problemas y su posible solución. Ya lo afirmé aquí. Pero en relación a la productividad no es oro todo lo que reluce.

Veamos un simple ejercicio que relaciona riqueza, productividad y empleo. Es la conocida identidad PIBpc=Productividad x Tasa de empleo x Tasa de población potencialmente activa. ¿Cómo ha evolucionado esta ecuación a lo largo de la crisis? Si bien el PIBpc se discute como la mejor medida de bienestar, es innegable que alguna cosa tiene que ver con él (otra cosa es cómo se distribuye la riqueza generada, claro). La igualdad anterior tiene la ventaja añadida que la podemos tratar en términos no monetarios (en paridad de poder de compra) y conocemos los valores de dos de sus componentes, la tasa de empleo y la de población potencialmente activa (o lo que es igual, la inversa de la tasa de dependencia total). Se puede calcular entonces una productividad de los ocupados en unidades de poder de compra.

Si analizamos los datos en valores índice Unión Europea = 100, para el periodo 2008-2011, el periodo de crisis, algunos resultados son sorprendentes. Aquí van los gráficos:

 

 

 

 

Siempre en términos relativos a la Unión, Alemania es el único país que aumenta claramente el PIBpc(pps), 5 puntos. España pierde 6, Italia y el Reino Unido 4. Catalunya casi 3. ¿Qué componentes explican esta evolución?

La estructura demográfica, claramente, no influye en exceso. Además, es el factor donde menores diferencias relativas encontramos, incluso los países del Sur tienen pequeñas ventajas porque están menos envejecidos, de momento, o han tenido aumentos de población por inmigración (poca en ese período)

En la evolución de la productividad relativa por poder de compra encontramos, aquí si, diferencias muy acusadas. Catalunya, con casi 10 puntos de mejora, y España, con 3,5 lideran grandes aumentos de la productividad, mientras Italia y Reino Unido pierden más de 3 puntos… y Alemania se deja 2 puntos en el camino.

Es la tasa de empleo 15_64 la que mejor explica el resultado final; en ella Catalunya pierde más de 11 puntos relativos y España 8, mientras Italia y Reino Unido también decrecen ligeramente y, oh! sorpresa!, Alemania aumenta más de 6 puntos relativos.

Es decir, la mejora de bienestar de Alemania en el periodo 2008-2011 se explica por un aumento considerable de su posición relativa de tasa de empleo que compensa con creces su pérdida relativa de posición en productividad. Exactamente lo contrario que en Catalunya y España, aumentos notables de productividad relativa no llegan a compensar  el increible crash de su mercado de trabajo.

Por supuesto, ambas variables están relacionadas y existe un trade off entre ellas. Pero es la combinación de las dos la que permite una determinada trayectoria de riqueza y bienestar. Centrarse en exclusiva en los sectores con mayor productividad (o abandonar los sectores con menor) va bien seguro para nuestras cuentas nacionales (balanza y deuda externa) y para las cuentas de explotación de las empresas… que sigan existiendo. De momento, para mantener nuestros niveles de riqueza y bienestar, parece que nos alejan a razón de dos puntos relativos por año de la media de la Unión Europea.

 

 

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