La Navidad y el fantasma de la sociedad dependiente

La persistencia de la crisis va transformando paulatinamente el paisaje social y comunitario. Altas tasas de paro se distribuyen de forma desigual en el territorio y las clases sociales -cosa ya sabida- pero también en el tipo de familias. Una manera de ver que país nos esta quedando (detras de país pongan lo que les plazca) es analizar cual es la principal fuente de ingresos de las familias. Para ello podemos analizan la Encuesta de Presupuestos Familiares que realiza el INE en 24000 hogares, y que nos dice si en ellas se obtienen o no ingresos habituales por cada una de las fuentes posibles (trabajo por cuenta propia, ajena, pensiones, desempleo, otras prestaciones, otros ingresos).

Resulta significativo agregar datos definiendo tres tipos de hogares:

  1. Los que únicamente reciben ingresos por el trabajo, sea éste por cuenta propia, ajena o de ambos
  2. Los que únicamente reciben ingresos por prestaciones, sea una o varias de ellas
  3. Los que reciben ingresos mixtos, del trabajo y de prestaciones

Los resultados de la proporción de hogares de cada uno de estos tipos de hogar figuran en el siguiente gráfico:

 

Cuando la proporción de hogares que reciben sus ingresos únicamente por el trabajo cae por debajo del 50%, ¿que tipo de sociedad se configura? Ciertamente, la generalización de los derechos y prestaciones del llamado estado del bienestar permite afrontar la crisis amortiguando los efectos negativos de la caida de rentas de las clases menos favorecidas, pero ello no niega la relevancia de la pregunta anterior. Se observa que ha crecido mucho más rápidamente el peso de los hogares que únicamente obtienen ingresos de prestaciones que el grupo de las que lo obtienen mixtas. El envejecimiento en hogares cada vez más pequeños y la concentración del desempleo puede explicar el fenómeno, pero a medio plazo no le resta importancia.

Sucede además que hay diferencias territoriales muy importantes en esta distribución, que anticipan lo que hasta cierto punto son comunidades y sociedades de fisonomia muy diferente. El siguiente cuadro muestra la evolución de la proporción de hogares que únicamente obtiene ingresos de prestaciones sociales.

Ocho CCAA tenian ya en 2011 más de un tercio de sus hogares que únicamente obtenian ingresos por prestaciones sociales. Solamente en  dos comunidades autónomas -Madrid y Baleares- más de la mitad de sus hogares tienen ingresos que provienen únicamente del trabajo propia o por cuenta ajena.

La situación a finales de 2012 debe ser seguramente más impactante. Nuestra tasa de paro  conlleva sufrimiento y agravamiento de la desigualdad. Pero no sólo eso. Poco a poco va configurando una sociedad dependiente cuyos problemas de miedo y autoestima pueden generalizarse.

El llamamiento de defensa del trabajo digno de la OIT debiera ocupar una parte de nuestros deseos en estas fechas navideñas.

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